Comenzamos desde las ganas de viajar. Conocer, aprender, compartir. El viaje como una incertidumbre, como un repreguntarse la realidad en que vivimos, que construimos y que nos transforma.
Consideramos el juego como un lenguaje, como una herramienta de comunicación y comunión. Una forma diferente de relacionarnos, recreando los vínculos entre nosotros y con los lugares que habitamos. A través del intercambio y recopilación de experiencias lúdico-educativas queremos acercarnos a diferentes territorios. Conectarnos con diferentes organizaciones sociales, empaparnos de sus luchas, de sus realidades y desde ahí poder repensar nuestra realidad como continente, compartir alegrías y miserias de esta América, de esta historia compartida, que nos atraviesa, nos conecta, nos enreda, desde la cual pararnos e imaginar un futuro diferente, a construir.
"El mundo del revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela" (Galeano, Patas Arriba)
Creemos que el juego logra que los sujetos se compenetren de tal forma en él, que funda una realidad momentánea y mágica, un espacio-tiempo abstraído de lo cotidiano con sus propias reglas. El poder vivenciar este círculo de juego permite, a quien se juegue, empezar a cuestiona ciertas reglas y estructuras de la realidad cotidiana; no tomarlas como algo acabado, inmodificable. Poder a empezar a cuestionar la realidad del día a día es empezar a tender hacia la libertad. Vemos en el juego un motor de creación y un posible agente desnaturalizador de lo cotidiano. Una herramienta posible de ser usada para preguntar y preguntarse, para preguntarnos juntos.
"No se trata de aplicar el juego como un instrumento pedagógico (...), sino de aprender de y desde el juego. (...) Aprender valores, aprender relaciones vinculares humanizadas, aprender a aprehender de otra manera que no sea alienante (...), aprender a ser responsable, aprender a arriesgarse y a "jugarse" por lo que creemos justo y que vale la pena, aprender un rol de coordinador que respete a las personas, con sus propios saberes, aprender que nadie lo sabe todo y nadie lo ignora todo (...)" (Mariano Algava)

jueves, 28 de abril de 2011

De viaje con asosiación Wara por un día

En nuestra estadía en Cusco conocimos a la asociación Wara. Dicha organización trabaja con las personas vulnerables en zonas rurales y urbanas marginales que tienen un acceso limitado a los recursos. Fomentando la producción autónoma rural de estas comunidades, ayudándolos en la comercialización y en el planeamiento de proyectos productivos. A su vez trabaja en dichas comunidades desde el área de la educación y de la salud, tratando de disminuir la brecha social que allí se vive.
 En esta oportunidad nos invitaron a dar un taller en una escuela pública en la zona rural de Huarocondo con la cual ellos están trabajando. Se pensó hacer una jornada intensiva durante la mañana y parte de la tarde. Con los ejes “juego y educación” por un lado y comunicación por el otro.
Luego de entrar en el mundo del juego, nos adueñamos por un rato de él. Jugando, moviéndonos mucho, los docentes se rieron mucho; y se ve que los chicos querían participar, pero hoy no les tocaba a ellos!


Ya caldeados los ánimos fueron producidos por los docentes en grupos unas definiciones sobre juego y educación. Que se terminaron exponiendo.

Con dos horas de jornada encima nos tomamos un recreíto, jugar cansa bastante también. Nos sorprendimos encontrándonos con un amigo de la casa en la escuela. El Titi Martin, que fue invitado por una maestra de la escuela el mismo día a dar una función de títeres para los chicos.
Vimos un rato su función. Y dimos por terminado el recreo del taller. Mientras el titi nos entretenía a los chicos y chicas volvimos a nuestra segunda parte de jornada con los talleres.
Propusimos una serie de dinámicas de cooperación y confianza. Pensándolos como elementos fundamentales para una buena comunicación. Y continuamos con la muralla de sonido, y alguna otra dinámica para sacar el tema de la comunicación.

Como actividad central realizamos un “dictado” de dibujos. La primera vez a quien dictaba no se le podían realizar preguntas, ni pedirle que fuera más lento. En cambio la segunda ronda de “dictado” si era posible esto, también preguntarle a los compañeros las dudas sobre el dibujo que se tuviesen.
Vimos así que diferencias sucedían en las producciones entre una y otra vez. Llevamos lo reflexionado con este juego al ámbito del aula. Y aunque ya todos estábamos cansados de una jornada tan larga, salieron cosas interesantes.
Aquí vemos al cumpa kuki como termino después del día. Volviendo en la caja de la camioneta hacia Cusco!



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